jueves, 21 de febrero de 2013

Pasa el tren


 

Habia llegado con tiempo y eso la hacia estar aún mas  nerviosa, ese tren cambiaría su vida. ¿ a mejor ? ¿ a peor ?. ….Sólo veía campo, grandes extensiones planas hasta donde alcanzaba la vista , cielos limpios y un silencio atronador que la dejaba escuchar su conciencia. Todavía no habia nadie esperando el tren, la estación seguía vacía, solo el revisor la miraba de soslayo.

Todo había empezado el día de navidad, con ese paquete envuelto en papel de llamativos colores :  Era el regalo de su hermano, su único pariente y con el que vivía,

 “ Los solterones “, los llamaban en el pueblo. La había regalado un portátil con conexión al resto del mundo y su vida pacifica, tranquila, aburrida, se empezó a terminar aquel día.

No es que ella no hubiera tenido pretendientes, alguno tuvo en su juventud, pero al final nunca terminaba en una propuesta de futuro, de matrimonio, de tener a alguien al lado, decían que era un poco seca, un poco sosa, que la faltaba algo.

Ahora había conocido a un hombre de la capital que la decía que la llevaría a hoteles, al teatro, a cenar….. y todo era nuevo, emocionante, ilusionante, gratificante, la escribía mensajes que la hacían sonrojar. ¿ Sería un amor como el que ella había leido en sus novelas del kiosko ?

El era divorciado, pasando una mala racha de trabajo, con varios juicios pendientes por custodias, por malos tratos, por herencias ………… cierto que tenia algunos problemas, no había tenido mucha suerte, pero  ¿ qué importaba todo eso ?, ellos habían tenido un flechazo cibernético y contra eso…..…. Además ella tenía unos ahorros, unas tierras que vender, todo se podría solucionar .Ella se lo podría prestar, él era un caballero, al principio había rechazado su ayuda, pero ella le había convencido

Lo sentía por su hermano, estaban los dos solos viendo sus días pasar, tampoco había tenido suerte en el amor, su única novia se fue con otro mozo de un pueblo de al lado que era mas alto y la hacía reir.

El tren estaba cada vez mas cerca, se oian a lo lejos sus pitidos, su llamada, la empezaron a temblar las rodillas.

 Una mano la tocó el hombro, era el cura del pueblo, ¿ Dónde vas Mencía ?,

Padre, he conocido a un hombre que me va a hacer feliz