Me trataron con paciencia, me consintieron, me mimaron, me comprendieron, recibí amor y alegría, todo lo que tenían, todo lo que les quedaba.
A veces pienso si les compensó todo lo que me dieron, ojalá que así fuera y a la hora de su partida estuvieran convencidos de mi cariño, les llegara, lo sintieran.
Se fueron cuando todavía me hacían mucha falta , aunque siempre los he necesitado y siempre los echaré de menos, siempre están presentes en ese hueco que dejaron en mi alma , siempre hubiera sido pronto para la despedida.
Han llegado otras personas a mi vida que han aportado colores, sensaciones, calor, ilusiones, pero ese vacío es negro, frío y siempre está ahí, es el color de la pérdida, de la ausencia
Fueron sin duda mis maestros y son sus enseñanzas las que han quedado como un poso, un sedimento que sujeta mis bases , mis valores, mi forma de ver la vida y los que me han dado fuerzas desde donde están para tomar decisiones difíciles y mirar al frente aunque todo se cayera a mi alrededor, me han dado fuerzas para ser consciente de que todos los dias sale el sol y de que el amor debería estar siempre por encima de todo.
Gracias