" Una obra perteneciente por toda la eternidad a la Gran Esposa Real Nefertari-Merienmut, por la que brilla el Sol."
Poema de Ramsés II a su amada Nefertari
La única,....la amada sin par
la más bella de todas ...mirala...
Es semejante a la estrella fulgente..
al comienzo de un año feliz.
Ella es resplandeciente de
perfección ..radiante su piel
y encantadores sus ojos
cuando miran.
Dulce es el habla de sus labios
sin decir palabra inútil
largo es su cuello y luminosos sus pechos
con una cabellera de auténtico lapislázuli.
Sus brazos superan el esplendor del oro
y sus dedos como cálices de loto.
Lánguidos son sus muslos
y estrecho su talle.
Sus piernas soportan su belleza
su grácil paso roza los suelos
y con sus movimientos captura mi corazón.´
´Oh, mi sabroso vino.... mi dulce miel tu boca...
tus palabras me deleitan
tus labios.... tus besos me enloquecen
ven, mi amada hermana´.
la más bella de todas ...mirala...
Es semejante a la estrella fulgente..
al comienzo de un año feliz.
Ella es resplandeciente de
perfección ..radiante su piel
y encantadores sus ojos
cuando miran.
Dulce es el habla de sus labios
sin decir palabra inútil
largo es su cuello y luminosos sus pechos
con una cabellera de auténtico lapislázuli.
Sus brazos superan el esplendor del oro
y sus dedos como cálices de loto.
Lánguidos son sus muslos
y estrecho su talle.
Sus piernas soportan su belleza
su grácil paso roza los suelos
y con sus movimientos captura mi corazón.´
´Oh, mi sabroso vino.... mi dulce miel tu boca...
tus palabras me deleitan
tus labios.... tus besos me enloquecen
ven, mi amada hermana´.
| La historia de amor mas apasionante que yo he conocido |
UN POEMA DE AMOR
ResponderEliminarNo sé. Lo ignoro.
Desconozco todo el tiempo que anduve
sin encontrarla nuevamente.
¿Tal vez un siglo? Acaso.
Acaso un poco menos: noventa y nueve años.
¿O un mes? Pudiera ser. En cualquier forma,
un tiempo enorme, enorme, enorme.
Al fin, como una rosa súbita,
repentina campánula temblando,
la noticia.
Saber de pronto
que iba a verla otra vez, que la tendría
cerca, tangible, real, como en los sueños.
¡Qué explosión contenida!
¡Qué trueno sordo
rodándome en las venas,
estallando allá arriba
bajo mi sangre, en una
nocturna tempestad!
¿Y el hallazgo, en seguida? ¿Y la manera
de saludarnos, de manera
que nadie comprendiera
que ésa es nuestra propia manera?
Un roce apenas, un contacto eléctrico,
un apretón conspirativo, una mirada,
un palpitar del corazón
gritando, aullando con silenciosa voz.
Después
(ya lo sabéis desde los quince años)
ese aletear de las palabras presas,
palabras de ojos bajos,
penitenciales,
entre testigos enemigos.
Todavía
un amor de «lo amo»,
de «usted», de «bien quisiera,
pero es imposible»... De «no podemos,
no, piénselo usted mejor»...
Es un amor así,
es un amor de abismo en primavera,
cortés, cordial, feliz, fatal.
La despedida, luego,
genérica,,
en el turbión de los amigos.
Verla partir y amarla como nunca;
seguirla con los ojos,
y ya sin ojos seguir viéndola lejos,
allá lejos, y aun seguirla
más lejos todavía,
hecha de noche,
de mordedura, beso, insomnio,
veneno, éxtasis, convulsión,
suspiro, sangre, muerte...
Hecha
de esa sustancia conocida
con que amasamos una estrella.
Agustín
¡¡¡Muchas gracias ¡¡¡, me ha encantado
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